lunes, 9 de febrero de 2009

El centro formativo Las Palmeras renueva cada año su oferta para adaptarla al cambiante mercado laboral

Francisco Javier Rodil Pérez, de 33 años, es ingeniero técnico industrial en la rama de Electrónica. Actualmente, está en paro. «Circunstancias de la vida», comenta. Debido a una desgracia familiar, Francisco Javier tuvo que hacer un paréntesis en su trayectoria profesional. Ahora, trata de retomar su carrera, con el escollo de que «yo soy de los que quieren quedarse en Asturias y aquí no hay mucho donde elegir; casi todos mis compañeros de Universidad han tenido que irse fuera».

Esta temporada asiste al Centro de Formación Ocupacional de Las Palmeras, donde se imparten cursos de última generación para dar respuesta a un mercado laboral cambiante. Entre el 15 y el 20 por ciento de su oferta formativa se renueva cada año, precisamente, para ir adaptándose a las demandas del empresariado asturiano. «Un electricista moderno ya tiene que saber de domótica y, en fontanería, lo último es la instalación de sistemas de energía solar térmica», pone como ejemplo Pilar Colunga, la coordinadora del centro.

Este servicio, heredero de más de cuarenta años de iniciativas de formación para el empleo, reemplazó en la calle Aserradores de Roces a un viejo colegio de Primaria, del que ha tomado el nombre de Las Palmeras. Las nuevas dependencias se inauguraron en 2005. Por el centro, que dirige Félix Martín, han pasado este año unas 500 personas.

En el caso de Francisco Javier Rodil, recibe clases de «Mantenimiento de instalaciones automatizadas controladas por autómatas programables». Para los profanos en la materia: «Te enseñan a controlar cualquier proceso industrial; a localizar averías; a diagnosticar soluciones; a regular instalaciones solares térmicas, que ahora están muy de moda; domótica...». El curso le permite «refrescar» conocimientos y hacerse una idea «muy real» de lo que puede encontrarse en la industria actual.

«Es un curso con mucha práctica y alucinas con los equipos que manejamos», apunta Rodil, que ya tiene experiencia laboral en el campo de las energías renovables y en programación de robots. Este ingeniero avilesino se ha dado de margen hasta 2008 para encontrar empleo en la región. Por lo pronto, ya le han llamado de dos importantes empresas para hacerle una entrevista de trabajo. «Si no sale nada, tendré que ir a buscarlo donde sea, porque yo necesito trabajar; no es una cuestión económica, es personal».

Según Pilar Colunga, el nivel de empleo que alcanza el centro ocupacional de Roces -que abarca doce familias profesionales y más de una treintena de especialidades formativas- «supera la media». Las estadísticas son especialmente halagüeñas en las ramas de Electrónica, Construcción, Hostelería, Topografía e Informática. En 2008, se apostará por la instalación de automatismos y las nuevas tecnologías audiovisuales. «Lo que pretendemos es que las empresas dispongan de profesionales formados cuando se produzca el apagón analógico», adelanta Colunga.

Marta Rodríguez Morales, de 38 años, se está preparando como instaladora de equipos y sistemas de comunicación, uno de los cursos relacionados con la informática que mejores perspectivas laborales presenta, junto con el de técnico en seguridad de redes. «Estamos con lo último de lo último», asegura esta granadina afincada en Oviedo.

Aprenderá incluso a manejar los recursos que hacen posible que la señal de la voz viaje a través de internet. Es lo que se conoce como Voz IP, una alternativa a la telefonía convencional en la que muchos expertos ven el futuro. Las Palmeras es el único centro público que imparte este tipo de formación. «Tenemos a nuestra disposición grandes medios, además de la certificación CISCO. Son puntos a la hora de salir al mercado laboral», explica Marta.

El centro de Las Palmeras mantiene colaboraciones con la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo, Cogersa, la Fundación para el Fomento de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología, el Club Asturiano de la Calidad y empresas privadas como CISCO. A través de esta multinacional, serán Marta Rodríguez y sus compañeros de curso quienes se encarguen de montar la próxima feria Tecnimap.

«Yo quería montar redes y aquí me están dando la oportunidad de tocar lo que en otros sitios no te enseñan o te lo enseñan de forma teórica», afirma. Marta tiene la titulación de técnico especialista en informática de gestión y ejercía en Madrid. Pero a su marido le surgió un trabajo en Asturias y «aunque yo tuve que dejar el mío, haciendo cuentas nos compensaba el traslado».

En enero, cumplirán dos años en la región. Casi el mismo tiempo que Marta lleva engrosando las listas del paro. Aun así, habla maravillas de esta tierra y muestra un ánimo envidiable. «No lo tengo fácil para reincorporarme al mercado laboral porque, con 38 años, me ven mayor. Pero, en esto, como te pares...», comenta. Y ella, que ha aprovechado estos dos años para actualizar sus conocimientos, no se detiene ni para coger impulso. Suerte.

Noticia en La Nueva España

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